

Siento en mí la impotencia del abismo,
mastico la injusticia que me aborda
tras un velo de seda que encarnado
me oprime la garganta y me devora.
La sangre fluye y hierve por mis venas
mis dedos se entrelazan sin quererlo
la ira me adolece y me desborda
y una punzada llega hasta mi pecho.
Un huracán despierta en mis entrañas
que arrasa y destroza mis deseos
mutando el bello sol de las mañanas
en negros nubarrones de odio y miedo.
No entiendo las palabras paz y amor
no busco libertad en mi sentir,
pues tan solo me queda una ilusión;
poder dejar el mundo y ser feliz.